Los bosques de castaños no se prodigan en nuestras latitudes. Son, por el contrario, excepcionales piezas del paisaje de estas viejas serranías, en las abundan otro tipo de plantas mejor preparadas para la aridez.

Este sendero es una propuesta para adentrarnos en uno de estos bosques, y de conocer la naturaleza que guarda en su interior, y la que le rodea por todas sus caras.

 

Es también una oportunidad para pasear por una de las capitales de Sierra Morena, Constantina, y ver de cerca su conjunto monumental. Los castañares de la Sierra Morena sevillana y los de la onubense son muy distintos. Estos lo forman árboles de edad y porte, espaciados unos de otro y dedicados a la producción de castañas.

Los de Constantina y Cazalla son masas cerradas, no muy extensas, de ejemplares jóvenes, ya que se talaban en turnos de unos 15 ó 20 años para la obtención de vigas de construcción, duelas de toneles y barriles, o vallas para el ganado, o en periodos menores de corta para sacar varas para la recogida de la aceituna.

Usos, todos ellos, que han decaído, en perjuicio del empleo y beneficio de estos singulares bosquetes. Estos castañares ocupan umbrías sobre los 600 metros de altitud y con precipitaciones relativamente altas. Posiblemente, eran dominio anterior de rebollares (Quercus pyrenaica). Cuentan con un rico cortejo vegetal, del que forman parte quejigos, alcornoques, rebollos o madroños.

En todas las estaciones, con tan distinta apariencia, los castañares destacan entre dehesas, matorrales u olivares, con su color verde intenso en primavera, que cambia a tonos amarillentos en otoño, para mostrarse desnudo en invierno

 

 

HORA INICIO 8:00 h Desde Córdoba
RECORRIDO Km – Sierra Morena sevillana
INCLUYE
Bióloga especializada.
Transporte
PRECIO
 16 €/ persona

 

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